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La unión de las Diosas


Trabajo de unión entre las Diosas de Montserrat, Barcelona y Lluc en Mallorca.

El 13 de septiembre se celebró en Montserrat la ‘Celebración de la Diosa’ un evento organizado por María Ibars, a la cual asistieron numerosas personas entre ellas Mary Liedtke, mi mujer, que viajó desde Mallorca para unirse a tan bonito propósito. Mencionar que el mismo día, juntamente con dos amigos más, llevamos cabo en Lluc, Mallorca, un trabajo similar en honor a la Diosa Madre. A su regreso, Mary se trajo consigo una piedra del lugar correspondiente al útero de Montserrat. Puedo deciros que cuando me enseñó las fotos del lugar en seguida reconocí el carácter sagrado del lugar y la pequeña-gran ceremonia que previamente querían hacer ahí un reducido grupo de personas, que más tarde se unirían al grupo restante para la gran celebración de la Diosa. Esta piedra de Montserrat debía ser depositada en Lluc como cierre del trabajo de unión entre las Diosas de ambos lugares tan especiales y poderosos que están unidos más allá del tiempo y del espacio.

Gracias y enhorabuena por el trabajo!!

 

Vista general del área de trabajo. Al fondo a la izda se ve el monasterio de Lluc. Al fondo a la derecha se ve la zona del santuario natural.

 

Santuario de Montserrat, Barcelona

 

Curiosa marca en una roca del santuario natural que coincid con la ubicación de este trabajo

 

Celebración de la Diosa en Montserrat, Barcelona, 13 de sep. 2015

 

Vista del emplazamiento próximo a Lluc, Mallorca. Una serie de plataformas de roca natural conforman este santuario natural, un espacio sagrado rodeado de lapiaces y curiosas formas que denotan la presencia de seres y energías muy especiales.

 

Vista del cielo desde Montserrat, durante uno de los trabajos realizados para la Diosa

 

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La Gran Madre

Tiamat, Áditi, Venus, Dana, Ishtar, Astarté, Isis, Tellus, Gea, Gaia, Pachamama, Cibeles, Afrodita, María Magdalena etc etc son distintos nombres para la misma deidad femenina que la humanidad ha venido usando para personificar a la Gran Madre Tierra, nuestro planeta, independientemente de que algunos de esos nombres hayan correspondido a mujeres que existieron en vida, como es el caso de María Magdalena.

Supongo que no está de más recordar aquí que la Gran Madre no es ni mucho menos una gran roca esférica orbitando alrededor del sol, sino un Ser Inteligente y plenamente consciente de su existencia. La gran Madre está VIVA, es guardiana de todo lo que sobre ella habita y rige todo lo que en ella sucede.  Nuestra existencia está ineludiblemente vinculada a este planeta a nivel físico, químico, emocional, mental, espiritual, energético y todos los niveles que uno pueda imaginarse. Parece mentira que aún sabiendo ese grado de importancia de nuestra unión y dependencia de la Madre Tierra hayamos decidido vivir dándole la espalda… casi por completo. He aquí un atisbo de esperanza.

No me canso de repetirlo. En la naturaleza están todas las respuestas y todo cuanto necesitamos saber y encontrar para vivir felices.

Crater lake - Oregon US

El parque nacional de ‘Crater lake’ en Oregon, USA, tiene un lago con el color azul más increíble que puedas imaginarte.

Es tal su abundancia en bienes y sabiduría que lo único que necesitamos son ojos para ver y corazón para sentir cómo nos habla. Hay que regresar a ella, recuperar el contacto próximo y de forma más trascendental que superficial. Debemos sensibilizarnos con su presencia, su energía y su irrebatible y contundente voluntad; entender sus mensajes,  conectar con su sabiduría, fluir con su movimientos, reflexionar con su poder de creación, su equilibrio y con su destrucción.

Encina Mallorca

Los árboles centenarios suelen ser guardianes de espacios sagrados, como esta encina de Mallorca que protege la entrada a un bosque.

Debemos observar y aprender de sus ritmos, sus modelos y sus ejemplos para incorporarlos a nuestro día a día, a nuestro sistema, a nuestro mundo. O mejor dicho…. olvidemos nuestro mundo y los modelos claramente insostenibles que hemos creado y hagamos algo que hace mucho, mucho tiempo dejamos de hacer. Recuperar el orden natural de las cosas, de nuestras relaciones y de nuestra existencia para vivir en armonía con la Gran Madre, con el cosmos y con nosotros mismos. He aquí la auténtica Divina Trinidad.

Aigües Tortes

El parque nacional de Aigüestortes en Lérida, España es un espectáculo de panorámicas formidables.

Estar en la naturaleza o estar con la naturaleza.

Una gran diferencia.

Este pequeño manifiesto pretende ser una invitación y un consejo para que regresemos a la Madre Tierra.

Regresemos cuanto antes a caminar por los bosques, por las orillas del mar, por las riberas de los ríos, por las laderas de las montañas. Pero hagámoslo sin prisa, sin marcas que batir o sin destinos inamovibles a los que llegar.

Regresemos para sentirnos mejor, para respirar aire puro, para hacer ejercicio, para sanarnos o para ver un bonito paisaje. Aprovechemos para jugar con la familia, para reír con los amigos, para encontrar lugares increíbles, para probar sus frutos, para beber agua natural, para mancharnos las manos de tierra o para oler las hojas de los árboles. Regresemos para sentirnos solitarios en el desierto, humildes en la montaña, extasiados en el inmenso océano o arropados en lo profundo del bosque. Regresemos para ‘cabalgar’ una cresta de montañas, para sentir el viento empujar nuestro cuerpo, las ramas del arbusto acariciar nuestra piel o la hierba del prado acolchar nuestro asiento. Regresemos para abrazar un gran árbol, una poderosa roca y una brisa cargada de aromas florales. Regresemos a caminar descalzos sobre la hierba, sobre la arena, sobre las hojas secas, la tierra húmeda, los guijarros resbaladizos o sobre una rugosa roca de granito. Regresemos para imaginar formas con las nubes, para escuchar el rugido de las olas, el crujido de las ramas secas en la hoguera o el poderoso martillo de Thor lanzando uno de sus rayos. Regresemos a observar el movimiento de las cosas y a disfrutar de la quietud de un lugar. Regresemos de una vez a reencontrarnos con el ciervo, el águila, la jineta o el escarabajo; también con el olivo, el roble, el brezo o el musgo fresco. Reconozcamos los santuarios naturales y los seres sabios que los habitan, nos observan y los protegen. Aprendamos a pedir permiso a escuchar su respuesta y sobre todo a dar las gracias, que casi nunca las damos.  Regresemos con el único objetivo de ESTAR AHÍ y… ya veremos lo que pasa, lo que vemos, lo que sentimos…

¡Por Dios, dejémonos sorprender!

Valle de Orient - Mallorca

Valle de Orient, Mallorca. Los valles actúan como cuencas de energía de alta vibración. Por eso desde siempre las poblaciones se han beneficiado de sus emplazamientos.

En esa actitud, en ese talante tan difícil de conseguir hoy en día, está la clave de todo porque favorecemos a que nuestro contacto con la naturaleza no sea tan mental y pueda ser más experiencial. Es decir dejar de analizar y comparar los resultados de tu experiencia para pasar a disfrutar de la percepción de la misma. El objetivo es estar con ella, con su compañía y con todo lo que la naturaleza signifique para ti.  Cuanto más tiempo logres estar con ella antes empezarán a ocurrirte cosas increíbles…

…pronto empezarás entenderla y te apetecerá seguir explorando esa nueva amistad. Pronto empezarás a darte cuenta que estás poco a poco cambiando la idea que tienes a cerca de la vida, de ti mismo y de tu papel en ella.  Pronto aprenderás, o mejor dicho, recodarás cosas que nunca antes hubieras imaginado que sabías. Los bloqueos emocionales, las heridas del pasado, el estrés mental y las dolencias físicas más comunes se acaban disipando después de largas estancias en su compañía. Sólo por el simple hecho de estar ahí y observar una raíz, un valle, la forma de una roca o el comportamiento de unas aves te llegarán respuestas a preguntas que aún no has sabido abordar, soluciones creativas que sorprenderán a más de uno o ideas brillantes para aplicar en tu vida y ayudarte a ser más feliz. Al profundizar en tu sentido existencial  es bastante probable que descubras cuál es tu misión en esta vida,  que no es poco ¿verdad?

Sé que suena mágico el decirlo y te aseguro que ciertamente lo es. La naturaleza está llena de magia, como la vida misma, y su vibración se propaga hasta nosotros, nos acoge  y nos influye de maneras imprevisibles y sorprendentes.

¿A qué estamos esperando?

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