Ese trocito de bosque…

Ese trocito de bosque a donde dejé que mis pies llegaran, donde el camino desapareció y las huellas no quisieron quedarse, donde los mapas, las brújulas y los GPS dejaron de servir y donde el tiempo ni cuenta ni tiene importancia… A ese trocito de bosque llegué, despacio, descalzo, en silencio para volverme a sentir vivo, a ser parte de todo lo que me rodeaba, como uno más… ni menos, como amigo, hermano, explorador, niño y Guardian de todo lo que acaba convirtiéndose para mi corazón en un ‘tesoro’ de nuestro amado planeta. 

-Hola soy yo – suele ser la mejor forma de presentarme, innecesaria a menudo, pero tan agradecida por todo lo que existe y no se ve… pero se siente o se conoce, porque no todo lo que existe se ve y no todo lo que creemos conocer existe siempre de la misma forma. Y sin olvidar esta premisa básica para todo aquel que desee sumergirse en la magia de la naturaleza y de la vida misma, decidí pedir que me mostraran o guiaran hacia el lugar donde sentía que me estaban aguardando.

Y en verdad que cada lugar al que llegamos guiados por el corazón, esconde un pequeño rincón con una gran experiencia esperando nuestra llegada. 

Y así llegue hasta un lugar que me invitaba a entrar, (siempre hay entradas y permisos que pedir), y me invitaba así a sentarme, a quedarme un rato y a meditar, porque meditando conoces y te comunicas con todo lo que existe, late y vive más allá de las formas de esta aparentemente sólida realidad. 

Y así tuve la suerte de escuchar el silencio, que siempre tiene tanto que decir, y al final supe algunas cosas de ese lugar y de sus seres, que hicieron sentirme bienvenido, alegre y afortunado. Quizás el lugar no era especialmente llamativo pero tampoco necesitaba serlo y sin embargo encerraba ese pequeño tesoro que ayudó a que mi día fuese más interesante. A menudo buscamos la gran experiencia o un lugar ‘alucinante’ sin darnos cuenta que las cosas más sencillas que nos rodean encierran secretos y misterios fascinantes.

Ese trocito de bosque a donde dejé que mis pies llegaran no es un lugar concreto sino muchos y todos a la vez. Es la práctica y la constancia de lo que aquí se expone lo que todo buen amigo de las Rutas Magicas no debería olvidar.

Hasta pronto.

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