Un santuario de María Magdalena en Mallorca

Esta historia que hoy comparto con todos es muy especial para mí y estoy seguro que lo llegará a ser para muchas personas porque en sí misma tiene una luz hermosa y poderosa que llega al corazón. Se trata de una historia que hace unos años durante una meditación profunda me ‘contaron’, vi e incluso sentí la vida de una persona muy especial…

Maria Magdalena…una mujer mayor, cuya sola presencia irradiaba un magnetismo sorprendente y cuyas palabras, cargadas de profunda sabiduría, llegaban fácilmente al corazón de quienes la escuchaban. De ella supe que había conocido en persona a Jesus de Nazaret y que predicaba el mensaje que le había enseñado su Maestra María Magdalena, o quizás… era ella misma, pero entonces no lo supe distinguir. Supe además que esa mujer viajó por el Mediterráneo de Oriente a Occidente, en compañía de un reducido grupo de personas, mujeres en su mayoría, y que éstas acabarían convirtiéndose en maestras de un ancestral legado espiritual, un tesoro inmenso, sagrado e invaluable que iba a ser necesario custodiar de forma secreta por el bien del futuro de la humanidad. En cierta manera ese grupo de personas sabían que les esperaban momentos duros, que iban a tener muchos enemigos… y muy oscuros, pero que no les quedaría más remedio que ser valientes y convertirse en faros de luz divina en los difíciles tiempos que les iba a tocar vivir. Esa gran mujer viajó por muchos lugares enseñando y al mismo tiempo preservando un conocimiento sagrado que le había sido entregado desde su  juventud. Uno de esos lugares a los que llegó fue Mallorca, la Mallorca del siglo I d. C., a la cual decidió viajar siguiendo las visiones que había tenido en un sueño en el que se aparecían dos montañas gemelas de forma muy característica.

Los que vivimos en el pueblo de Alaró, así como en otros pueblos cercanos aquí en Mallorca, sabemos muy bien a qué montañas se refiere esta historia puesto que cada día contemplamos la hermosa estampa de la montaña de Alaró y la de S’Alcadena. Pues bien esta historia tan increíble y en parte revolucionaria, dio muchas vueltas en mi cabeza y muchas más en mi corazón. Al principio no supe bien qué hacer con ella y preferí no compartirla abiertamente con cualquier persona. Sentía que no era el momento, tenía mis propias dudas y necesitaba tiempo para asimilar profundamente el mensaje.  Sin embargo una cosa sí tenía clara: Algún día tendría que averiguar por mí mismo si había algo muy especial en las montañas que cada día contemplaba desde mi casa. Y os aseguro que lo hay.

LAS MONTAÑAS DE ALARÓ

A la derecha S'Alcadena. A la izda. Puig de Alaró.

A la derecha S’Alcadena. A la izda. Puig de Alaró.

El Puig de Alaró y su hermana gemela el Puig de s’Alcadena o Son Cadena tienen una silueta inconfundible que puede ser reconocida desde la distancia, así como esa magia y ese misterio que las envuelve y que en cierta manera se debe al poderío que irradian. La montaña de Alaró o Puig de Alaró es la masculina, no en vano tiene en la cima los restos de un castillo y una historia fuertemente ligada a la guerra, el poder y el sufrimiento que suele generar el mal uso de la energía masculina. El Puig de Alaró tiene un camino de subida bien marcado y es ruta habitual de excursionistas y corredores de trail. Es aquí donde uno puede beneficiarse de su energía masculina que nos proporciona vigor, fuerza y claridad de intenciones, aspectos positivos de la energía masculina. En cambio la montaña de s’Alcadena irradia una clarísima energía Femenina, salvaje, indomable y poderosa. El camino a su cima se desvanece en muchas ocasiones provocando que sea muy fácil despistarse y perderse. Y eso ocurre porque para caminar por ese territorio hay que hacerlo con energía femenina, siendo más intuitivo, más dócil, y en muchas ocasiones dejándose llevar por el corazón, cosa nada fácil de poner en práctica hoy en día porque dependemos demasiado de los mapas, los GPS y sistemas de navegación. S’Alcadena tiene en su cima algo muy especial: una pequeña gruta en cuyo interior hay una estatuilla de una virgen morena que nos recuerda mucho a la Virgen morena de Lluc (hablaremos más adelante de esto). Junto a la figura hay una gran vasija que recoge el agua que gotea de una estalactita. Ya antiguamente al agua de esta cueva se le atribuían poderes curativos y se usaba para hacer medicinas. Qué interesante, ¿verdad? El saber popular está lleno de sorpresas y no tiene desperdicio.

La primera vez que subí a s’Alcadena lo hice en compañía de un amigo que ya había estado en otras ocasiones. Ese día conocí de primera mano la fuerte personalidad de la montaña. Me quedé impactado y al mismo tiempo atraído por ella. También supe que tenía que volver, quería conocerla más profundamente y ganarme su amistad pero también entendí que debía volver con una actitud muy diferente si quería presentarme ante el poderoso Ser que habita y reposa en su interior.

S’ALCADENA: UN SANTUARIO ÚNICO

Cuando queremos profundizar nuestra relación con un ser de estas características debemos hacerlo sólo cuando ellos nos inviten a hacerlo y no cuando nuestra caprichosa mente nos lo diga. Tuvieron que pasar hasta ocho meses antes de que volviese a sentir la llamada de s’Alcadena. Era Otoño, lloviznaba y la emoción recorría todo mi cuerpo. Como en otras ocasiones sabía que en la inmensidad de ese macizo de roca debía encontrar el lugar correcto: aquel donde uno debe presentarse, pedir permiso y desde el cual se puede acceder al espíritu de la montaña. Suelen ser lugares apartados de los caminos, que pasan incluso desapercibidos pero que tienen claros indicios de su poderío cuando sabemos mirar con el corazón. Los antiguos

acabé llegando a un lugar increíble de cuya pared de roca sobresalía la imagen de una dama,

En la pared del santuario natural de Alcadena sobresale la imagen de una mujer.

celtas los llamaban nemeton, santuarios naturales escogidos para llevar a cabo sus cultos y ofrendas a las diversas deidades. Pues bien, siguiendo mi propia guía interior acabé llegando a un lugar increíble de cuya pared de roca sobresalía la imagen de una dama, una especie de virgen esculpida por la naturaleza que me indicaba que había encontrado el nemeton que buscaba. Llevé a cabo unas pequeñas ofrendas, me presenté y medité en silencio. Minutos más tarde s’Alcadena se presentó en forma de una mujer cuya presencia me resultaba muy familiar y al mismo tiempo me sobrecogía. Sus palabras me llegaban de forma especial, igual que una gran madre que recibe a sus hijos con ternura.

Mi encuentro con este Ser Femenino marcó un antes y un después en la forma con la que me iba a relacionar con la diosa Madre. Deciros también que al terminar mi meditación giré mi cabeza y junto a mí descubrí un pequeño tronco seco de un joven acebuche que meses después acabaría convirtiéndose en mi varita mágica. Meses más tarde regresaría para activar la susodicha varita mágica que S’Alcadena me había obsequiado y de paso aprovechar para reencontrarme con su encantadora, sabia y misteriosamente familiar presencia.

Después de estos últimos encuentros me vino de nuevo a la mente la increíble historia de aquella mujer anciana y por supuesto de María Magdalena. El simple recuerdo de esa historia que años antes había recibido y decidido guardar y casi olvidar, me provocaba ahora una vibrante sensación mezcla de curiosidad y alegría que no podía explicarme. Pronto empecé a abrirme a la idea de que la historia tenía más de real de lo que yo quise creer en su momento. A menudo necesitamos un empujón de fe para descubrir que las cosas siempre estuvieron ahí, esperándonos hasta que podamos reconocerlas. Y efectivamente había una serie de cosas en torno a s’Alcadena que parecían sueltas pero que en realidad todas apuntaban a la misma dirección. Por ejemplo:

La virgen morena de la gruta de s'Alcadena nos recuerda mucho a la del monasterio de Lluc

La virgen morena de la gruta de s’Alcadena nos recuerda mucho a la del monasterio de Lluc

La virgen morena de su gruta: Existen una relación muy estrecha entre el culto a vírgenes negras y María Magdalena, especialmente en la Provence, en el sur de Francia, donde se cree que Maria Magdalena llegó en barca desde Palestina.

Un espacio protegido: S’Alcadena está considerado un espacio natural singular y su acceso ni es tan fácil ni está tan bien marcado como en su hermana gemela el Puig de Alaró por donde transitan cientos de personas cada mes. Los santuarios naturales más valiosos siempre encuentran la forma de protegerse a sí mismos y de mantenerse alejados de las masas y el mundo moderno.

La enorme silueta de una virgen: en la noche del 18 al 19 de diciembre de 2008 se produjo una gigantesca avalancha de piedras en la montaña de S’Alcadena. La cicatriz que dejó en la montaña tenía la curiosa forma de una virgen con su manto y puede verse desde kilómetros de distancia. La avalancha no causó ningún hérido, solo quiso revelar a los ojos de todo el mundo su presencia.

Leyendas de brujas: existen leyendas y cuentos populares donde aparecen brujas bailando entre las dos montañas gemelas de Alaró y s’Alcadena. Toda leyenda, todo mito, no es más que la mala interpretación de una historia real que el paso del tiempo y la indiferencia acaban por deformar. Sin embargo las brujas siempre han sido las mujeres sabias, las mujeres medicina, las guardianas del conocimiento ancestral, las sacerdotisas, las druidas… que se reunían en centros de poder de la naturaleza, en santuarios donde practicar sus ritos, sus cultos y sus misterios. Y seguro que hubo brujas en s’Alcadena. Cuando el hombre celoso y desconfiado no entiende lo que ellas están haciendo, o bien tiene miedo o bien acaba por ridiculizarlas. Esa es nuestra triste historia.

El talayot de son Cadena: los monumentos megalíticos siempre encierran algo misterioso. Muy próximo a la base de la montaña se encuentran los restos de un talayot en solitario que nos invita a pensar en el carácter ceremonial de ese lugar desde tiempos ancestrales. En el siglo I d. C. Mallorca llevaba ya más de un siglo de ocupación romana la cual bien se encargó de acabar con la clase sacerdotal de lo que quedaba de la cultura talayótica de Mallorca.

SINCRONISMOS DE ESTA HISTORIA

Hace unas semanas, Mary, mi mujer, regresaba de un encuentro en Montserrat, Barcelona, donde celebraron en honor a la Diosa Femenina. Me comentó sorprendida que había conocido a personas que también decían y sentían que María Magdalena había estado en Mallorca. Vaya, qué bonito saber que estamos todos tan conectados.

Equinoccio de Otoño 2015: El 23 de Septiembre de este 2015 mi mujer y yo decidimos celebrar el equinoccio de otoño en la montaña de s’Alcadena, una forma de rendir nuestro tributo, respeto y admiración a Maria Magdalena. Nos ocurrieron algunas cosas muy curiosas. La primera se produjo mientras hacíamos algunas fotos con nuestro móvil. La cámara de nuestro teléfono suele indicar dónde se ha hecho la foto, supongo que valiéndose del GPS. La mayoría de las fotos indicaban que habían sido hechas en Alaró, menos dos de ellas que curiosamente decían que habían sido tomadas en la localidad de Sta. Margalida. Inicialmente lo tomamos como un error del sistema y no le dimos más importancia. Al llegar a casa mi curiosidad me llevó al mapa y entonces… llegó la sorpresa. Si trazamos una linea entre s’Alcadena y Sta. Margalida ésta pasa justo por encima del puig de Sta. Magdalena, en Inca, una pequeña elevación con una ermita en honor a María Magdalena  ¡Qué bonito sincronismo! La segunda sorpresa fue que al terminar nuestra pequeña ceremonia la cera caliente de la vela que habíamos encendido se había vuelto de color violeta. Una última… en la finca de son Cadena nos fijamos en la abundancia de frutos que tenían algunas plantas, concretamente lentisco y zarzaparrilla. Ambas tenían unos frutos grandes y llamativos de color rojo y rojo oscuro. Curiosamente María Magdalena siempre ha sido relacionado con el color rojo.

S’Alcadena ha sido y es una montaña sagrada, femenina y poderosa donde muy bien pudo María Magdalena haber encontrado, activado y guardado un tesoro espiritual. Si fue ella en persona la que vino o lo hizo otra u otras en su nombre no lo sé. Puede que María Magdalena custodiase una enseñanzas sagradas a las que uno puede acceder en lugares poderosos como s’Alcadena. No olvidemos que María Magdalena simboliza también el culto a la diosa Femenina, la gran Madre, que a lo largo de la historia ha tenido diversos nombres (Ninhursag, Astarté, Isis, Cibeles…) y diversas formas de culto desde tiempos ancestrales.

Si hoy decido compartir con todos esta historia es con el sólo propósito de que el mundo lo sepa y de que la gente tenga más consciencia y respeto por los lugares sagrados de la naturaleza. La montaña de s’Alcadena alberga un hermoso tesoro de luz que debe protegerse y al mismo tiempo ya está protegido. Un tesoro de luz al que puede accederse pero siempre actuando de manera respetuosa y consciente. Aquellos que no entiendan su valor o no estén preparados para asimilarlo, simplemente no lo verán, pasarán de largo o serán alejados por la propia montaña.

Seguramente la próxima vez que contemples la hermosa e inconfundible silueta de s’Alcadena y su ahora inseparable cicatriz con forma de virgen, lo harás con otros ojos ¿verdad?

Hasta pronto

Otras informaciones de interés.

Informe técnico de la avalancha de piedras de s’Alcadena en 2008

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3 comentarios

Archivado bajo Madre Tierra

3 Respuestas a “Un santuario de María Magdalena en Mallorca

  1. Montse

    Querido Luis, muchísimas gracias por compartir esta historia tan bonita. Muchas veces es difícil ver la información por uno mismo pero con tu ayuda es mucho más fácil. Salud y un gran abrazo.

  2. Sublime y hermosa su vivencia ….!! Ha llegando el momento de conducir y Guiar desde el Centro el Corazón de la Divinidad Femenina.. Mar

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