Las tres religiones: 1 – Roma y el Vaticano

El proyecto de ‘Las Tres Religiones’ nos llegó en un momento perfecto, justo antes de la conclusión del año 2012 y de la entrada en la nueva era de Acuario. El proyecto nos pedía adentrarnos en el corazón de las religiones Católica, Musulmana y Judía, representadas por las ciudades de el Vaticano, La Mecca y Jerusalem respectivamente. El objetivo no era otro que trabajar las bases de cada una, limpiando y abriendo sus fundamentos espirituales para que en un futuro próximo se de una fusión de todas las creencias en una misma idea.  Algo así como convertir las religiones en una sola.

El Vaticano desde tiempos muy antiguos ha sido el eje del poder y control mundial desde la oscuridad

El Vaticano desde tiempos muy antiguos ha sido el eje del poder y control mundial desde la oscuridad

El primero de los grandes trabajos fue en Roma, en la pequeña pero poderosa ciudad-estado del Vaticano que ha controlado el mundo desde el anonimato y en la oscuridad. Sé que suena muy feo decirlo así, pero no tengo otras palabras para ello. Sabíamos de las fuerzas oscuras que se encontraban en Roma, antaño centro de poder mundial. Sabíamos del papel importante que tenía el antiguo emplazamiento de unas fuentes sagradas donde inicialmente Roma fue creada. Nuevamente vemos cómo los lugares sagrados de la Tierra han sido manipulados para propósitos oscuros. Con el tiempo esas fuentes fueron convertidas en cloacas de la ciudad y fueron tapadas por el propio foro romano. Por cierto, un sincronismo a compartir: Justo antes de la fecha señalada para hacer el trabajo recibí un ejemplar de la revista National Geographic en el que se hablaba de un trabajo de investigación sobre las cloacas de Roma usando un robot llamado Lucius (ver fotos al pie de página). La base de las operaciones del equipo de científicos tenía forma de dodecaedro (figura sagrada) y era de color verde brillante. Aquello parecía una invitación a llevar mucha luz a las cloacas de Roma.

El trabajo de ‘limpieza’ iba a ser muy grande. La cita estaba sellada. Se había convocado a distintas fuerzas, seres de luz y otros muchos trabajadores como nosotros. Era necesario unir las fuerzas en un sólo día para recuperar la “plaza”. Nos hablaron de tres principios: Cohesión, fuerza y Transparencia, los cuales serían la inspiración de nuestro trabajo y de nuestros movimientos. Nos advirtieron de la enorme cantidad de seres oscuros que protegen el lugar, especialmente una gran bestia, una serpiente negra ubicada bajo su altar de columnas salomónicas, a la que tendríamos que reducir y anular de una determinada forma para que fuese posteriormente extraída por nuestros hermanos del cosmos.

El trabajo de limpieza se concluyó con una enorme explosión de luz que afectó a todos los subterraneos y cloacas de Roma y Vaticano. Por cierto días mas tarde, el 14 de nov. 2012, salió en las noticias que el río Tiber había crecido inusualmente hasta 13 metros, desbordándose e inundado Roma. Lo entendimos como una buena señal por nuestro trabajo. La limpieza tuvo sus efectos en esta realidad.

Despues de esta parte del trabajo sentimos que quedaba algo por hacer. Y así era. En la plaza del Vaticano, sobre un altar, se encontraba el papa Benedicto XVI. Tenía un aspecto muy demacrado. Su cuerpo y su cuello estaban unidos por fuertes hierros que se introducían en la tierra, como si fuese un ‘títere’ manejado desde las profundidades. Decidimos centrarnos en trabajar con él,  con todo el amor y la luz posible, hasta que se liberase de esa sujeción. Tras lograrlo su rostro poco a poco empezó a mejorar. Se incorporó y en un acto inusual… observamos cómo se fue despojando de su gorro, su báculo, su manto, su anillo y sus zapatos, para postrarse en el suelo y llorar de arrepentimiento. La luz de su corazón había vuelto a brillar.

el 11 de Febrero de 2013 el Papa Benedicto XVI presentó su renuncia

el 11 de Febrero de 2013 el Papa Benedicto XVI presentó su renuncia

No fue casualidad que meses más tarde, el 11 de Febrero de 2013, el papa Benedicto XVI presentase oficialmente su renuncia. Nos quedamos gratamente sorprendidos. El trabajo había dado sus frutos de manera increíble. Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que somos artífices de estos y de otros hechos relevantes que sucedan. No nos sentimos para nada así. Pero sí sentimos que nuestro trabajo, juntamente con el de otros muchos trabajadores y fuerzas aliadas, ha servido para contribuir a ello, y quizás ha sintonizado con la voluntad más alta.

Ir al trabajo 2 – La Mecca

 

 

 

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