Un valor incalculable

Tenemos una desafortunada costumbre de etiquetar a las personas. Es decir, a llevar a cabo el injusto y casi-inevitable proceso de VALORACIÓN de todo aquel que se presenta en nuestra vida. Nuestro hábito está tan metido en el subconsciente que simplemente actuamos así de forma automática, sin poder pensarlo. Cuando llevamos a cabo dicha valoración lo hacemos siguiendo nuestros criterios, juicios y sistemas de creencias que fundamentan nuestro comportamiento. En la mayoría de los casos esos fundamentos no son ni si quiera nuestros sino que los hemos adoptado de la sociedad y del conjunto de “sistemas” a los que pertenecemos, aunque muchas veces declaremos no pertenecer a los mismos.

Te invito a hacer una reflexión con las siguientes preguntas.

¿Miras de igual forma a la persona que tiene una casa, un coche, o una cuenta bancaria más grande que la tuya?

¿Miras igual forma a la persona que siempre tiene muchos reporteros que la quieren fotografiar?

¿Miras de igual forma a la persona que es capaz de llenar un auditorio con su sóla presencia?

¿Escuchas de igual forma a la persona que acaba de darte su consejo y ni si quiera la conoces?

¿Escuchas de igual forma a la persona que aún no ha encontrado trabajo?

¿Escuchas de igual forma a la persona que vive marginada en la calle?

¿Amas de igual forma a la persona que acaban de condenar a la cárcel?

¿Amas de igual forma a la persona que vive atrapada en su inconsciencia?

¿Amas de igual forma a la persona que ha decidido no ser más tu pareja?

¿Hablas de igual forma a la persona que ocupa en tu empresa un cargo más bajo que tú?

¿Hablas de igual forma a la persona que es mucho más joven que tú?

¿Hablas de igual forma a la persona que tiene menos cursos en su curriculum?

Si realmente quieres saber CÓMO VALORAR a una persona, puedes empezar sabiendo cómo NO DEBERIAS valorarla. Es decir…

  • No la valores por su nombre, es sólo un conjunto de SONIDOS que puedes pronunciar para dirigirte a ella. Sus apellidos son sólo el reflejo de una parte de su historia FAMILIAR.
  • No la valores por los bienes materiales que crees que posee, porque se trata sólo de elementos físicos que están a su DISPOSICIÓN en su vida y por supuesto NO TIENEN PROPIETARIO.
  • No la valores por los títulos que posee. Se trata simplemente de las CONSECUENCIAS o los RESULTADOS de haber escogido unos caminos.
  • No la valores por sus conocimientos porque simplemente son DATOS que ha memorizado.
  • No la valores por el trabajo que desempeña porque eso no te dice CÓMO SE SIENTE cuando lo hace.
  • No la valores por su clase social, puesto que no es más que la ETIQUETA con la que nuestro sistema mide la cantidad de riquezas MATERIALES que uno cree tener.
  • No la valores por lo que otros la valoran porque entonces la estarás mirando con LOS OJOS DE OTROS.
  • No la valores por su raza, su cuerpo físico, su edad biológica o su salud, porque son sólo aspectos SUPERFICIALEs de su verdadera identidad.
  • No la valores por su inteligencia, sus habilidades o sus torpezas porque son sólo cualidades o aspectos que dispone TEMPORALMENTE en esta vida.
  • No la valores por la gente que la acompaña, porque entonces estarás mirando A LAS OTRAS PERSONAS y no a ella.
  • No la valores por su historia familiar, porque eso ya forma parte de la HISTORIA.
  • No la valores por su pasado porque sólo te puede ayudar a saber QUIEN ERA y no quien es.
  • No la valores por el DOLOR que te pudo causar porque ella no eligió TU RESPUESTA emocional.
  • No la valores por su religión o sus ideas políticas, porque se trata sólo de conceptos y creencias que HOY HA ADOPTADO y mañana puede decidir abandonar.
  • No la valores por su pasaporte, es sólo un conjunto de papeles que indican en qué lugar de la geografía de la Tierra ha NACIDO.
  • No la valores por el idioma que normalmente usa para hablar, es solo una forma más de EXPRESARSE.
  • No la valores por sus aficiones, sus colecciones o la forma en la que pasa su tiempo libre; son sólo formas de expresar algunos ASPECTOS de su infinito ser.
  • No la valores por su estado emocional, es sólo la forma en la que te está mostrando el paso de una energía a través de sí.
  • Y por supuesto…no la valores por lo que otros A TI te valoran, porque así estarás REINVENTANDO la forma de valorarla.

Valoramos a las personas cuando en realidad..NO TIENEN VALOR. No porque no valgan nada, sino porque su valor es INCALCULABLE, y por consiguiente, cualquier medida de valoración que hagamos será una forma de poner límites donde no los hay. Cuando reconoces esta afirmación, honras a la verdadera naturaleza de la humanidad, a la esencia que nos une y que nos otorga a todos y cada uno la libertad de SER.

Ser libre es no ser nada en concreto y  simplemente…SER.

Hasta pronto

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